Domingo de Ramos soleado en Marchena que permitió una brillante salida de la Hermandad de Jesús de la Paz con estreno de una nueva junta de gobierno y unas nuevas ropas para las figuras secundarias del misterio. Los momentos más brillantes se vivieron a la salida, al paso por la plaza de San Miguel, donde la hermandad se presentó ante Jesús Nazareno, y el paso por la Plaza Alvarado.
Jesus de la Paz estuvo acompañado musicalmente por la banda de Cornetas y Tambores Virgen de la Palma. Centenares de marcheneros y visitantes aplaudieron la salida de la Borriquita, paso comandado por Antonio Martín, aunque lo más esperado fue la salida del Palio de la Palma, de la mano del buen hacer de su capataz Manuel Benitez Borrego.
La Virgen de la Palma lució rosas blancas en los jarrones y claveles del mismo color en los frisos, con pequeños toques de azahar a los sones de la banda Virgen de las Angustias de Sanlúcar la Mayor. |
Roma vuelve a conquistar Marchena por Santa Clara en la tarde del Miércoles Santo, aunque esta nueva conquista es incruenta y obedece a razones de cariño y amor a las imágenes de la Hermandad de la Humildad.
Los romanos del Miércoles Santo de Marchena, no solo llenaron las calles de rigor historicista y color, también de marcialidad al prender al señor de la Humildad, y nada más salir, leerle la sentencia: "Prendido quedó Jesús, ante Caifás lo llevaron. Rasgadas sus vestiduras, escupido y maltratado", evolucionando a las órdenes del capitán José A. Pérez. Este, en cierta ocasión ordenó irónicamente a los tres romanos del misterio, -obras de Curquejo en 2002- custodiar al Señor, según relató Manuel A Ramos en su pregón 2007, con la frase "y vosotros tres quedaros ahí arriba, que ahora venimos". En el prendimiento tampoco faltan las saetas de la Escuela de Saetas Señor de la Humildad, pionera en España. |
Después de toda la jornada lloviznando, el sol apareció a la hora de la salida del Dulce Nombre, Hermandad que decidió no salir el Jueves Santo, ante las predicciones climatológicas adversas.
San Sebastián abrió sus puertas y entró una multitud para ver cómo los pasos evolucionaban en su interior a los sones de la Hermandad.
La banda del Dulce Nombre interpretó entre otras marchas, Caridad del Guadalquivir adaptada para cornetas y tambores, mientras que las emociones fluían entre los cofrades del Dulce Nombre que se habían quedado en el interior del templo sin poder realizar su salida anual.
Dentro del templo se realizó un vía crucis y numeroso público acompañó a sus imágenes hasta bien entrada la noche. |
Veracruz desprende aromas de elegancia
Las perspectivas meteorológicas del Jueves Santo fueron mejorando a medida que avanzaba la noche y la VeraCruz salió inundando las calles de elegancia y magisterio cofrade. Tras realizar su estación de penitencia en la iglesia matriz de de San Juan se adentró sin música y a oscuras por la calle Doctor Diego Sánchez.
Mucho más masiva resultó la llegada a Las Torres y Los Cantillos, donde el frío se hizo notar de forma mucho más intensa. Destacó la magistral forma de andar de los pasos, especialmente la Virgen de la Esperanza que lucía unos hermosos e innovadores jarrones de rosas y minúsculas flores balncas entrando en su templo a los sones de las marchas compuestas con motivo de su coronación Canónica. |
Jesús, por encima del tiempo
Jesús demostró estar por encima del tiempo y las circunstancias al echarse a andar sin duda un Viernes Santo más, siendo consciente su hermandad de la responsabilidad que tiene. El frío fue de nuevo lo más destacado de la madrugada, y debieron rescatarse los atuendos propios del invierno, pero a pesar de todo se dejaron oir gran cantidad de saetas.
Un pequeño aguacero retrasó su horario prefijado antes del mandato, refugiándose en los arcos de la Plaza Ducal. Con algún retraso, la Hermandad llegó a San Andrés y partir de ahí recuperó tiempo logrando finalizar su estación de penitencia dentro del horario habitual.
Nuevamente Jesús llenó el Viernes Santo, cuando los marcheneros se echaron a la calle a pesar de las inclemencias.
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Sin Soledad ni Cristo San Pedro
Tampoco salieron la hermanda de la Soledad el Sábado Santo ni el Cristo de San Pedro, el Viernes Santo tarde. En el caso de la Soledad, estaba lloviendo justo a la hora de la salida, y el cielo presentaba grandes nubarrones grises y una tarde de lo más desapacible.

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