
El día 15 de diciembre concluyeron las excavaciones arqueológicas en el solar de la Villa romana en Madre de Dios. Esta excavación supone un antes y un después, un hito histórico para Marchena, no solo porque ha revelado de forma científica datos cruciales sobre el pasado romano de la localidad, que hasta ahora se negaba ante la falta de evidencias, sino porque por primera vez los arqueólogos han podido trabajar en un solar del núcleo urbano, paralizando a una constructora. Además afectará a los solares cercanos, entre ellos el de la piscina cubierta, en donde la Junta ya ha anunciado que hará una nueva prospección de control y, los terrenos cercanos al arroyo del lavadero por el parque Francisco Malagón, en donde se esperan obtener más datos de la villa romana.
El hallazgo ha supuesto arrojar luz, de forma científica, por vez primera en el pasado romano de la localidad. Sin embargo, la sorpresa de hallar una necrópolis romana, no lo es tanto: desde principios de siglo se tiene constancia de su existencia, incluso la Universidad de Sevilla ha catalogado tiene catalogado el yacimiento.

El Ayuntamiento, gobernado por Zambrano ha señalado al patrimonio como una de sus prioridades y tiene entre sus proyectos inmediatos construir un museo arqueológico y dotar al municipio de una oficina de arqueología.
La paralización de esta obra, tras la evidencia de que estaban apareciendo gran cantidad de huesos y restos arqueológicos en dicho solar, algo que todo el mundo sabía, -pero como solía ocurrir hasta ahora-, nadie ponía en conocimiento de las autoridades, va a marcar un antes y un después en este tipo de prácticas.

La constructora fue multada por la Junta de Andalucía tras comprobarse en julio que máquinas excavadoras estaban desplazando miles de metros cúbicos de tierra del solar, conteniendo huesos, ladrillos, restos cerámicos, a varios centenares de metros. Después de que un grupo de marcheneros pusiese de manifiesto lo que estaba pasando a las autoridades, el Ayuntamiento de Marchena, recién tomado posesión de la alcaldía Juan Zambrano, por primera vez paraliza una obra en función de su interés arqueológico.
Posteriormente, la Junta de Andalucía actúa con una sanción, apoya la paralización de la obra y envía a un grupo de arqueólogos que se encargue de estudiar el solar a partir de septiembre y hasta diciembre, pagado por la constructora. El 15 de diciembre una vez finalizadas las catas arqueológicas, volvió de nuevo la actividad constructora.
Primeras pruebas de pasado romano

El recuento final de lo hallado es contundente, casi una veintena de tumbas, algunas con sus ajuares funerarios, una lucerna de bronce de dos brazos, -que estuvo recubierta de oro según los arqueólogos-, estructuras de decantación de agua o aceite, y cimientos de una habitación cuadrada o cella relacionada con prácticas funerarias. El jefe arqueológico de esta excavación, Pedro Jaime Moreno de Soto, dará a conocer todos los datos por vez primera en una conferencia que pronunciará en enero en el aula de la experiencia de la Pablo de Olavide en Marchena, en el edificio de San Agustín.
La necrópolis pertenece a la etapa final del imperio romano, de hecho, los enterramientos muestran signos de presencia cristiana, siendo los primeros enterramientos cristianos hallados. Se caracterizan por la pobreza de los materiales, que fueron reutilizados, y soprende la existencia de gran cantidad de tumbas de niños que como anécdota presentan conchas marinas, símbolo cristiano de renacimiento. Esto hace pensar a los expertos en alguna epidemia, o mortandad masiva en una época de pobreza "y retraimiento de la villa, propio del proceso social y económico de la época que provoca la reutilización de materiales".
Las actuaciones urbanísticas han destrozado parte de la villa y el cementerio, por lo que se cree que el número de tumbas originales podría ser muy superior. Las tumbas halladas son de muy diversa tipología, formadas por hileras de piedras y ladrillos, otras por tégulas a dos aguas, etc.
Los restos hallados de la villa bajoimperial aparecidos son solerías con mármoles reutilizados de procedencia anterior que dejan notar "que estamos en las postrimerías de la antiguedad, incluso ya una vez entrada la edad media, con influencia visigoda". Esto supondría que éstos restos podrían ser el origen del solar de Marchena, algo que aún es una hipótesis incipiente, a falta de más datos o podrían pertenecer a un grupo de asentamientos arqueológicos de varias épocas entre los que se encontraría la villa romana. Todos los restos hallados han ido a parar al museo arqueológico de Sevilla ante la falta de museo en el municipio.
En cualquier caso, se ha confirmado que este yacimiento arqueológico es el que más trascendencia tendrá para el futuro estudio de la historia local, pues ha cambiado, a falta de la publicación oficial de los datos, la visión que hasta ahora ofrecía gran parte de la historiografía local sobre este periodo. Hasta ahora se pensaba que en Marchena no hubo pasado romano -de hecho no había pruebas- y que el nacimiento de la urbe es de origen medieval y se situaba en el interior del recinto amurallado, lo hallado en esta excavación contradice lo anterior. Sencillamente, El Lavadero ha cambiado los libros de historia.
En opinión del jefe arqueológico de esta actuación Pedro Jaime Moreno de Soto "esto puede ser el arranque de futuras investigaciones que concatenadas puedan llevar ya a unas ciertas teorías sobre el origen de Marchena, es el motor o el impulso que puede llevar a que contribuyamos a conocer más los orígenes de Marchena".